¿QUÉ VINO LE VA A ESTE PLATO?

ARMONIAS Y MARIDAJES PARA DISFRUTAR DEL VINO

Cada plato o producto potencia sus cualidades con determinados vinos

La palabra “maridaje” viene de “matrimonio”, lo que se interpreta como una unión para mejorar. En gastronomía, se busca la combinación de dos elementos para que ambos se complementen y desarrollen todas sus virtudes. Hay quien prefiere llamarlo armonía; y es cierto que, cuando un plato y un vino están en armonía, se disfrutan a la par y ambos se mejoran. Por separado, nos aportarán muchos matices agradables, pero juntos, exaltarán las cualidades de ambos, haciendo mejor la experiencia.

TIPOS DE ARMONÍAS

  • Armonía por afinidad: Los sabores son parecidos y se refuerzan. Por ejemplo, un magnífico vino blanco gallego de la IGP Val do Miño, como “Terras Mancas” (Gran Oro Cinve 2021),  con unos mejillones, o, cómo no, con un buen marisco de las rías. Otro ejemplo, un tinto de Ribera del Duero, como Conde de San Cristóbal Reserva Especial 2015 (Gran Cinve 2021), casará perfectamente con un buen lechazo al horno.

Armonía por contraste: Aquí trabajamos con sabores distintos. Antagónicos, pero que, en conjunto, permiten resaltar ambos productos y mejorar la experiencia. El ejemplo de aquí es todo un clásico: un vino dulce de sauternes con foie, o un vino dulce con un queso curado. También podemos hablar del vino tinto con chocolate.

En cualquier caso, no hay que ser excesivamente ortodoxos, y tampoco dejarse llevar por ideas preconcebidas que nos encorsetan a la hora de disfrutar del vino.

FALSOS MITOS DEL MUNDO DEL VINO

Nos han repetido tanto ciertos conceptos, que hemos acabado dándolos como verdades absolutas, pero lo cierto es que, afortunadamente, podemos cuestionarlos para avanzar. Repasamos los más habituales:

  • “Los vinos blancos van con el pescado, y los tintos con la carne”.

 Este concepto ya está desfasado. Es cuestión de elegir el plato con el vino. Pescados como el atún o el bacalao, pueden ir perfectamente con un tinto crianza. Una carne de ave, como la perdiz o el pollo, pueden armonizar perfectamente con un vino blanco. Incluso una carne a la brasa, se dará la mano con un blanco criado en barrica.

  • “Los vinos dulces son para el postre”.

También puede valer, aunque, como indicamos antes, sirven perfectamente de aperitivo con un queso curado, azul o un foie, si jugamos al contraste.

  • “Los vinos espumosos son sólo para brindar”.

Aquí cometemos el mayor error. Un buen espumoso, cava, o champagne, como el Brut Classic Deutz (Gran Oro Cinve 2021), es un vino perfecto para el aperitivo. Van con casi cualquier producto, y también pueden acompañar la comida. Para ello, hay que elegir un buen vino. Brut nature, extra brut o brut son los más adecuados para comer.

  • “Con los vinos de Jerez, no nos quedemos en la sobremesa”.

Un fino como aperitivo, incluso un amontillado o palo cortado, como el Palo Cortado de La Cruz 1767 (Gran Cinve 2021), con una buena mojama o jamón ibérico es la mejor forma de comenzar una comida. Un buen cochinillo o cordero al horno con amontillado son palabras mayores.

  • “Los vinos tintos, solo se deben servir con carne”.

Esta afirmación muestra desconocimiento. No se puede generalizar con respecto a los vinos tintos. Dependerá de la variedad, elaboración y crianza. En nada se parece un maceración carbónica a un Reserva. Tampoco es igual un vino de la variedad Tempranillo que un Petit Verdot. Y, tampoco es lo mismo un cordero al horno que unas chuletillas a la brasa, un solomillo de ternera, o un magret de pato. Todos son vinos tintos y carnes, pero en nada se parecen. Tendremos que guiarnos también por nuestros gustos y a veces atrevernos a elegir y aventurarnos.

  • «El marisco, con vinos blancos».

Por supuesto, siempre que no tengan paso por barrica, y menos aún si son dulces o semidulces. Al marisco también le va estupendamente un buen vino Rosado, como un Freixenet Selección Especial Rosado 2021 (Oro Cinve 2021), y por supuesto, un buen espumoso. A ser posible, como hemos dicho antes, brut nature, extra brut o como mucho, brut.

El orden de servicio del vino ha de seguir una pauta fácil de recordar, es igual que el servicio de la comida. Comenzaremos con platos fríos (vinos fríos como los blancos, rosados o espumosos) e ir pasando a vinos que se toman a más temperatura (no más de 18ºC para grandes reservas). También hay que tener en cuenta algunas cuestiones para el orden, como los tiempos de crianza en barrica (de menos a más).

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